Fondos concursables; una competencia desigual

Leonardo Moreno publicó la semana pasada en este mismo blog una columna referida a los fondos concursables en el tercer sector poniendo énfasis en la necesidad de mejorar el acceso a la información de ellos particularmente desde la organizaciones más pequeñas. Estoy complementamente de acuerdo con dicha moción, sin embargo aquí postulo que, aunque exista mayor difusión de éstos, el sistema actual de los fondos concursables en Chile es regresivo y beneficia por lo general a las grandes fundaciones.

Todos quienes alguna vez hemos postulado a un fondo concursable desde una fundación sabemos que este proceso muchas veces se convierte en un gran dolor de cabeza. Partiendo por la gran diversidad de formas de postulación que establece cada ministerio o servicio público y seguido por la cantidad de requisitos que se exigen configuran un sistema desigual en donde las fundaciones que cuentan con un equipo ejecutivo permanente logran generar más y mejores propuestas captando más recursos. La razón es simple; tienen mayores posibilidades para redactar la propuesta de manera eficiente y  cumplir con los requisitos exigidos. No hablo de diseño de programas sociales, sólo de redacción, ya que desde fundaciones pequeñas existen un sin número de ejemplos de buenas prácticas, sin embargo, no cuentan con el tiempo y profesionales necesarios para sistematizar dichos procesos y por ende comunicar de manera efectiva los alcances de cada proyecto adaptándose a los requisitos que establece cada formulario.

Hoy vemos que la oferta actual de fondos concursables está en gran medida centralizada desde el gobierno central y en especial desde la capital sin abordar la rica diversidad territorial de nuestro país y de sus organizaciones. Sólo por ejemplificar; por lo  general a una fundación pequeña o de reciente creación le es muy difícil adquirir una póliza de garantía o no cuentan con la liquidez para generar un vale vista. Incluso para muchas ONG’s pequeñas el solo hecho de solicitar una cuenta corriente de empresa en algún banco se transforma en un gran problema. Si analizamos variables territoriales, en muchas comunas del país no existen tres proveedores distintos de cada servicio lo cual obliga a los postulantes a entregar las cotizaciones obligatorias desde proveedores fuera del territorio. Que decir si alguna fundación pequeña quisiera postular a un fondo de algún organismo internacional. Me atrevería a decir que muy pocas fundaciones pequeñas tiene sus balances auditados.

Estos son algunos ejemplos de variables que muestran que, aunque se amplíe la oferta de financiamiento para organizaciones de la sociedad civil y se mejore su difusión, sin una política de fondos concursables unificada y descentralizada el sistema seguirá favoreciendo a las grandes fundaciones que ya cuentan con un piso de financiamiento estable y un cierto nivel de desarrollo organizacional. De no incorporar una mirada regional y local a las bases de los principales fondos concursables, tanto desde su diseño como en su evaluación, seguiremos fomentando una sociedad civil activa y preocupada por la superación de la pobreza, pero altamente desigual en donde las fundaciones grandes serán aún más grandes y las pequeñas o de reciente creación seguirán intentando sobrevivir en base a proyectos aislados, algunas donaciones de amigos y mucho voluntariado. Lamentablemente, al revisar resultados de diversos fondos se corrobora gran parte de esta hipótesis.

Lanco, 03 de octubre de 2014

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